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Terra
La Coctelera

EL NÓBEL DE LA FARSA.

Resulta queahora, le han

otorgado elpremio Nobel de la Paz a una

persona quepromueve, y apoya, una

práctica tanabominable, cruel y despiadada

como lo es laexcisión.

Cuando me enteré por ahí que el premio Nobel de laPaz se le había otorgado a una mujer de cálida y fraterna apariencia como lo esla kenyana Wangari Maathai, ministra del medio ambiente de su país, me di porsatisfecho. Como no celebrar que a una persona que ha luchado enconadamente,desde su posición gubernamental, por el medio ambiente del continente africano.Como no celebrar, además, que una pacifista confesa como ella no mereciera unpremio de ese prestigio. Veía a la señora Wangari como una defensora decidida,no solamente del medio ambiente, sino, de los derechos humanos de la mujer. Meimaginaba que ella, como buena conocedora de los principios morales y éticosconsagrados en la carta de las Naciones Unidas, estaría en contra de todas esasinjusticias y atropellos que se cometen contra la mujer en los países musulmanes.

Pero ¡OHsorpresa! Leyendo una excelente columna de la periodista cubana Gina Montaner,titulada “Deforestación de la mujer”, me entero que la ganadora del famosoPremio Nobel de la Paz, es una firme defensora de la excisión del clítoris dela mujer. Quedé atónito, abrumado, y muy decepcionado. Pero no solamente me hadecepcionado la señora Wangari, sino también, el jurado que le otorgó elpremio. Como lo dice bien Gina Montaner. “… a Maathai no le ha dado el premiouna institución musulmana, sino nada menos que unos noruegos liberados.”

En efecto, el Nobel de Paz lo da un paíscivilizado, una sociedad civilizada, inspirada en los principios occidentalesque supusieron tantas vidas y guerras para poder ser refrendados en el mundo.El Nobel de Paz recoge precisamente el idealismo filantrópico de un personajetan insigne como lo fue Alfred Nobel, quien quiso legar a la humanidad lospremios que llevan su nombre para promover la cultura, las ciencias, la paz, ylos derechos humanos. ¿Es que esto, que lo sé yo, un ciudadano colombiano quevive muy lejos de Noruega, no lo saben los jurados del premio? ¿Se les olvidóla esencia de los premios Nobel? ¿Cómo es posible que premien con tanimportante distinción a una persona que apoya una práctica tan horrenda?

Para que ustedestengan una idea de lo que es la excisión, se los diré muy brevemente: enciertos países musulmanes, unos 28 según la columna de Gina Montaner, a lasniñas se les extirpa el clítoris con sus labios mayores y menores, y se le cosela vulva. De tal manera que sólo queda un pequeño agujero para la menstruacióny la orina. Así, la niña queda literalmente castrada, mutilada, y deformada,humillada en su condición de mujer.Lógicamente que esta práctica es condenada en todos los paísescivilizados, incluido el nuestro, donde es castigada con años de cárcel. Violaabsolutamente todos los estatutos y normas del derecho internacionalhumanitario, incluida la carta de las Naciones Unidas. Es una práctica cruel,abominable, horrenda; fielmente igual, o tal vez peor, a las que hacían losbárbaros Nazis con los niños y mujeres judías. Es inconcebible que el juradodel premio no haya tenido en cuenta el apoyo de la señora Wangari a la excisióncomo atenuante para no darle el Nobel.

Entonces ¿Paraqué sirve el Nobel de la Paz si no se le da a personas integras en todos loscampos? ¿Acaso sólo le importo al jurado la labor de la señora Wangari en elcampo del medio ambiente, ignorando el de los derechos humanos?

Pienso, con todoel respeto que se merecen los premios Nobel, que este ha sido, y valga laredundancia, el Nobel de la farsa. Han premiado, como lo dice textualmente GinaMontaner, a “… una apologista de la barbarie porque se han quedado en juiciomeramente superficial y colorista de esta defensora de la flora africana.” Parece, en efecto, que para el jurado de losNobel es mucho más importante la forestación de los países africanos, que laviolación flagrante de los derechos de la mujer que en ellos se comete.

Si alguna vez laganadora del Premio Nobel de la Paz visita nuestro país, no le daré, desde miconciencia, la bienvenida. Con todo el respeto que se merece, digo que no esuna persona digna de esa distinción.

LA LUNA EUROPA

Es posible queesta luna

galileana, la máspequeña del

gigante Júpiter,contenga en su interior

un océanosubterráneo de agua en estado líquido

el cual, puedeestar lleno de vida.

Júpiter, el gigante gaseoso, es un sistema solarmalogrado que pudo ser y no fue. Por eso, se explica en parte por qué tienetantas lunas. Estas lunas son en sí, lugares interesantes de exploración parael hombre. La volcánica ÍO, Calixto, Gamínedes y muchas más, representan elrepertorio de esos pequeños mundos jovianos. Pero hay una luna que se destacaclaramente entre todas las demás: Europa. En efecto, esta luna, cuyo nombre esel mismo que el del viejo continente, posee unas características sumamenteatractivas. La más sorprendente de ellas es la de ser un posible albergue devida pluricelular.

Europa, la lunaGalileana más pequeña, carece de montañas, valles y cráteres. En vez de eso,presenta una superficie helada y extraña, cuyas características se resumenasí: lisa como una bola de billar,cuarteada como una vasija vieja de porcelana y, lo más peculiar, surcada pormuchas grietas. Estas se abren en la corteza de hielo y probablemente sonllenadas con agua desde abajo. Las exploraciones y estudios llevados a cabo porla NASA, indican que esa corteza de hielo se formó debido a que, en tiemposprimigenios, la luna sufrió un periodo de intenso calentamiento que hizoburbujear el agua desde su interior para luego helarse constituyendo una espesacubierta. Cuando esta cubierta de hielo se expandió, a causa de otro brote decalor, el agua invadió las grietas y se volvió a helar formando un entretejidode líneas.

No pocoscientíficos piensan que existe un océano de agua en estado líquido debajo de la capa de hielo y que contieneformas de vida pluricelular. ¿Se imaginan eso, un universo inmenso lleno deseres acuáticos?

Para visualizarbien la cuestión, se puede hacer una sencilla experiencia: Coja un vaso devidrio y llénelo de agua, seguidamente guárdelo en el congelador de la nevera.Espere unas horas, saque el vaso para observar el fenómeno. Observará que en lasuperficie del agua se ha formado una capa de hielo, mientras el fondopermanece en estado líquido, aunque muy helado.

Fíjese bien en lacapa de hielo ¿Tiene algo así como grietas? Sí, en efecto, hay ranuras ygrietas. Ahora, con su dedo fracture la capa y vuelva a meter el vaso en elcongelador, espere unas horas más y saquéelo. Podrá comprobar que, donde se hizola fractura, se ha formado hielo nuevo. Bueno, esto es esencialmente lo que seve en la luna Europa: una capa de hielo encima de un océano profundo cuyasgrietas abiertas se han rellenado de hielo nuevo merced al agua que brotapermanentemente del interior y se congela.¿Habrá vida en ese océano? Es probable que el agua esté muy fría, cosaque puede ser contraproducente para la existencia de seres vivos. Pero,recientemente, científicos de la NASA piensan que esta luna tiene un núcleocaliente que puede ser un activo germinador de vida. Esto quiere decir queEuropa tiene actividad volcánica en el fondo del océano, como sucede con lasgrietas volcánicas de los mares de la Tierra (ver ilustración).

Observaciones delas naves Voyager y Galileo indican que, probablemente, el océano de Europapodría tener entre 90 y 100 Kilómetros de profundidad. Muchísimo más que lamáxima profundidad medida en los océanos terrícolas, que es de 11Kilómetros. Ahora ¿Cómo será el aspectode ese océano? ¿Un paisaje marino azulado y negrusco? ¿Un mundo solitario opoblado de seres vivientes?

Por ahora, notendremos una respuesta exacta a tales interrogantes. Tal vez debamos esperarcierto tiempo, cuando una nave espacial aterrice en la superficie y se interne,como un topo, en la capa de hielo hasta llegar al océano subterráneo, momentoen el cual, se convertirá en un submarino. Posiblemente encuentre algunos pecessemejantes a los que poblaban los mares de la tierra hace 450 millones de años,tal vez se tope con uno muy parecido al Teraspis o al Thelodus. O quizás seencuentre de frente con un animal marino, del tamaño de un tiburón ballena,nadando majestuosamente en las frías aguas, exhibiendo sus grandes branquias ysu curioso aspecto; pero, de pronto, solo perciba seres modestos semejantes alos Dinoflagelados, cuya presencia apenas se note cuando los faros delsubmarino atraviesen con su potente luz las aguas europeas.

¿LA CULPA ES DE ELLOS, O NUESTRA?

El subdesarrollode Latinoamérica es un

tema que siempreha

oscilando entrelos enfoques de la derecha y la izquierda; sin

embargo esmenester dilucidar, dentro de

nosotros, cuál delos dos es el más acertado.

Dentro del contexto de la política latinoamericanapodemos encontrar un debate muy interesante en torno a un tema capital queconcierne a nuestro continente: ¿el subdesarrollo de nuestro continente esculpa de la influencia neocolonizadora de los países desarrollados, o de losmismos latinoamericanos? Para sintetizar el tratamiento de este complejo tópicoen estas pocas líneas, estudiaremos, desde un punto de vista general, laposición que tienen al respecto las dos principales ideologías políticaslatinoamericanas: la izquierdista y la derecha.

Por el lado de laizquierda, especialmente la más tradicional, es aceptado como un credo lateoría de Eduardo Galeano, quien en su libro Las Venas Abiertas de América Latina, concluye tajantemente quenuestro continente a sido expoliado por las potencias occidentales,especialmente EU, desde la época de la colonia. Tal es la contundencia de lasentencia de Galeano “Es América Latinala región de las venas abiertas. Desde el descubrimiento hasta nuestros díastodo se ha transmutado siempre en capital europeo, o más tarde, norteamericano, y como tal se haacumulado y se acumula en los lejanos centros de poder” Esto significa que las inmensas riquezas de nuestro continente, queson incalculables, fueron lentamente, a través de los siglos, sustraídasmediante un complejo proceso detransformación efectuado primero por los países que nos colonizaron, luego porlas potencias europeas y, por último, Estados Unidos. Para Galeano, la riqueza es un bien de cadanación, como un inmenso tesoro que es necesario cuidar, preservar para el biende los ciudadanos. Si se deja que una potencia extranjera tenga muchainfluencia sobre la política económica de nuestro país, entonces esa fuente deriquezas, ese tesoro, va a parar a las arcas extranjeras. Esta visión de lasrelaciones comerciales ha tenido profundo arraigo entre muchos grandesintelectuales de América latina, especialmente los inclinados hacia laizquierda. Para ellos, la pobreza que sufrimos es mero producto de lainfluencia que EU tiene en los asuntos latinoamericanos. Ven con temor ypreocupación cualquier tentativa de intercambio comercial con el país delnorte. Es así como se explica la duraoposición al TLC por parte de los partidos de izquierda, sindicatos públicos ycentrales obreras.

El TLC seríaentonces, para los que comparten la teoría de Galeano, un factor generador depobreza y desigualdad para nuestra nación. Al respecto, dice Galeano: “La fuerza del conjunto del sistemaimperialista descansa en la necesaria desigualdad de las partes que lo forman,y esa desigualdad asume magnitudes cadavez más dramáticas.” De esta afirmación se desprende que existen doscapitalismos: uno rico (EU) y otro periférico, pobre y explotado(Latinoamérica), al primero le conviene que el segundo sigua siendosubdesarrollado para seguir explotándole (utilizando figuras como el TLC) susriquezas.

Otro factor quetiene la izquierda para explicar el subdesarrollo de Latinoamérica, es lairrupción del Neoliberalismo en los últimos años. ¿Pero, qué es elNeoliberalismo? Aludiendo a una definición “técnica” podemos decir que es ladoctrina económica y política que se fundamente en la plena libertad de mercadoy el retiro del estado de la actividad económica y de la prestación deservicios. Este modelo, que fue impulsado por EU, se extendió en Latinoaméricadurante los años 80s y buscaba conjurar los problemas de bajo crecimientoeconómico de la región. La idea era que, al quedar libe el Estado del controldirecto de la economía, el libre mercado se encargaría de generar riquezas ¿Ycómo lo haría? Incentivando la inversiónextranjera, promoviendo las exportaciones, promoviendo igualmente lacompetencia para eliminar los monopolios económicos y diversificar el mercadohaciéndolo más productivo y eficiente, integrando al país a la globalizaciónpor medio de tratados de libre comercio con las naciones ricas etc. Sinembargo, como ya se dijo, la izquierda piensa que el Neoliberalismo es nocivopara nuestro continente. Un intelectual importante que tiene este pensamientoes José Consuegra Higgnis quien dice: “(ElNeoliberalismo)...entrega toda la riqueza nacional sin asomo de escrúpulos a lavoracidad de las llamadas multinacionales. Empresas que fueron el fruto deesfuerzos y sacrificios nacionales, del trabajo y los recursos presupuéstales,se venden sin regatear y con los ojos vendados, para responder a preceptos deesquemas imperialistas bautizados con el eslogan paliativo de apertura oglobalización…” .Según Higgins, y muchos seguidores de estepensamiento, el neoliberalismo sustrae las riquezas y el patrimonio nacionalpara dárselas a los inversionistas extranjeros, al amparo de los principios deuna supuesta integración económica que no es más que un pretexto para conjurar,por parte del imperio norteamericano (y sus satélites: el FMI, la OMC…) su política de dominar los paísessubdesarrollados de América Latina. Lo mejor sería un Estado de bienestar donde el estado maneje la economía, controlelos servicios, incentive el mercado interno para protegerlo de la voracidadextranjera y distribuya la riqueza generando justicia social.

Los detractores del Neoliberalismo, dicendemostrar la validez de sus argumentos poniendo como ejemplo a Argentina, cuyacrisis económica se la endilgan al gobierno de Memen, quien llevo a cabograndes procesos de privatización; otroejemplo sería la exorbitante alza de lastarifas de servicios públicos ocasionada por culpa de las privatizacionesde empresas estatales en Colombia. Pero, ¿Estos casos se dieron como consecuenciade la aplicación del esquema Neoliberal en Colombia y Argentina? Para la gentedel otro espectro de la política latinoamericana, la centro derecha, elNeoliberalismo no es el culpable.

Para empezar, enel mundo de la derecha democrática el término “Neoliberalismo” no tiene validezporque siempre ha existido, desde los tiempos de Smith, un solo Liberalismo, el Liberalismo capitalistaque se dio en la unión americana a lo largo de su evolución. Por lo tanto, elprefijo “Neo”, dicen, se lo buscó la izquierda para satánizar el libre comerciocuando este llegó a Latinoamérica para desplazar el modelo proteccionista. Loque muchos llaman Neoliberalismo essimplemente Liberalismo. “La libertad es la base de la prosperidad, _diceel centroderechista Plinio Apuyelo_ y deque el Estado debe ceder a lasociedad civil los espacios que arbitrariamente le han confiscado comoproductora de bienes y gestora de servicios” .La sociedad es, entonces, labase primordial de la generación de prosperidad y no el Estado. Este, además deser relativamente pequeño y eficiente, solo regula, vigila, garantiza elcumplimiento de las leyes; por lo que no debe dirigir toda la economía yrepartir la riqueza a dedo. Pero, si lo hace, como sucede con el modeloproteccionista, se inflará por el gasto público, se hará insostenible,deficitario, burocratizado y, finalmente, totalmente ineficiente. Así loexplica esta premisa del citado Plinio Apuyelo: “La inversión social concebida (en el Estado Benefactor) como unreparto autoritario de la riqueza en el nivel macroeconómico o como programaestatal financiado con emisiones monetarias, lo que provoca es depresiónsocial.” ¿Por qué? Porque, como seviene diciendo, el Estado Benefactor precisará de más y más dinero parasostener el gasto público generado por sus programas sociales. Cada vez se haránecesario crear más entidades estatales, para cubrir la creciente demanda degente que pide mejoras sociales. Llega el momento en que se encuentraendeudado, con una pesada burocracia que pide muchos privilegios, con undéficit insuperable; circunstancia que lo obligará a emitir y gastar cada vezmás. Al final, sólo queda un estado totalmente ineficiente y dominado por lacorrupción generada por el abultamiento burocrático. ¿No es mejor un Estadorelativamente pequeño pero eficiente, que no tenga que sostener lastresfinancieros ni burocráticos, y que propicie el desarrollo a través de entesprivados? Dicen los derechistas.

Ahora, para lospartidarios del Neoliberalismo, o liberalismo, existen ejemplos contundentes desu éxito en países latinoamericanos que lo aplican. Es el caso de Chile que,abriéndose a los mercados internacionales, privatizando empresas y entidades,disminuyendo el tamaño del estado, acogiendo en masa la inversión extranjera,tiene una de las tasas de desempleo más bajas del continente. Bueno, sí ¿pero,y qué de Argentina? Para eso también tienen una explicación. Argentina colapsópor las prácticas corruptas que dominaban su gobierno, lo cual impidió elcorrecto aplacamiento del modelo. Hubo privatizaciones que, simplemente, seconvirtieron en otro monopolio para favorecer intereses particulares; tambiénhubo ventas de empresas estatales que fueron mal llevadas por culpa de lascorruptelas. Lo mismo ocurrió enColombia y otros países de la zona. Para la centro derecha, la culpa de lapobreza de nuestro continente no está representada en EU, el FMI, o elNeoliberalismo; está representada en la inestabilidad política de nuestrospueblos, en la corrupción, y en la incapacidad de los latinoamericanos deintegrarse en torno a una misma forma de proceder, a una misma senda por lacual seguir todos juntos. Cosa que si hicieron “los hermanos del norte” comolos llamó Bolívar.

¿Quieren sabercon qué punto de vista me identifico más? Pues, con este último, con el de lacentro derecha democrática. Yo no creo que EU, y las demás potencias, nos hayanrobado nuestras riquezas; tampoco creo que nos hayan estado explotando, nineocolonizando. Igualmente, no creo en el “Neoliberalismo” porque, sencillamente,no existe. Siempre ha habido un solo liberalismo, el que se deriva delcapitalismo democrático. Asimismo, tampoco creo en las “oscuras intenciones”del “Imperialismo Norteamericano” para expoliar nuestros recursos por medio defiguras como el TLC.

Nadie tiene la culpa de nuestra pobreza o denuestro atraso, nadie. ¿Entonces quien tiene la culpa? Pues, sencillo, nosotros. Sí, nosotros mismos, hermanoslatinoamericanos que nunca, desde los tiempos de la independencia, nos hemospuesto de acuerdo sobre lo que queremos ser, que nunca nos hemos unidos todosen torno a un solo y único fin. ¿Por qué los japoneses han convertido supequeño país en una potencia económica en un lapso tan corto de cincuenta ynueve años y nosotros, en ciento y tantos años, no lo hemos logrado? Porque, envez de estar echándole la culpa a todo el mundo por sus desgracias, los niponesse unieron férreamente en torno a un fin común: hacer de su tierra unapotencia, un gran país. No hubo discusiones estériles, ni rencillas políticas,ni desacuerdos. Lo mismo hicieron los colonos norteamericanos que seindependizaron del imperio británico, y miren hasta dónde han llegado. Peronosotros, no imitamos ese gran ejemplo. No fuimos capaces de unirnos después dela independencia, no seguimos las orientaciones de Bolívar, quien inspirado enla revolución norteamericana, quiso fusionar los territorios que liberó en unagran nación, en una potencia política, económica y militar que coexistiera conla del norte. Pero no, nos enfrascamos en desacuerdos, brotes individualistas yrivalidades que terminaron por hacer fracasar el plan bolivariano. Creo queesta reflexión, del columnista Urbano Rodríguez Muñoz, sintetiza bien lasituación: “Si fracasó (Bolívar) fueseguramente porque a los pueblos que dio independencia y libertad, no estabanpreparados para usar estas como prueba que después de un siglo deindependencia, todavía no se han educado para ser libres.” ¡Cierto! Todavía no sabemos usar esa libertad.Han pasado tantos años, y todavía discutimos, en el caso de Colombiano, asuntoscomo si nos conviene el régimen parlamentario o el presidencialista, si debemoshacer otra constitución cuando la de 1991 apenas tiene 14 años, si debemosvolver al proteccionismo por el supuesto fracaso del modelo aperturista… ¡No mesorprendería que alguien llegase a proponer que cambiemos el himno de larepública por uno nuevo!

Así hemos estadosiempre, sin unidad, sin acuerdo; evidenciando siempre esa adolescenciapolítica de la que no hemos salido y, lo peor de todo ¡Echándoles la culpa a los demás!